Consejos, Esperanza

LAS ACCIONES HABLAN POR TI

Las personas buenas no necesitan decir que son buenas, ¡sus actitudes lo demuestran! Así como las personas realmente inteligentes no les hace falta decir los brillantes que son.

La bondad no se puede interpretar a través de las palabras, sino a través de los hechos. Por tanto, ten cuidado con aquel que profesa sus buenas obras, que siempre parece tener la respuesta a todo problema y que siempre parece querer darte una lección. La bondad es silenciosa y amable.

Las personas que se esmeran en decir y repetir lo buenas que son, no son reales ni sinceras consigo mismas. Se convencen y quieren convencerte a ti de quiénes son, actúan su amabilidad, como si se tratara de un papel que deben interpretar. Pero la verdad es que en la profundidad de sus corazones no conocen la compasión, el afecto, el respeto, la empatía ni la amabilidad.

Este tipo de personas, a menudo se convierten incluso en jueces que te enseñan el camino que deberías seguir desde su extensa sabiduría. Parecen tener mucho criterio sobre quiénes están bien y quiénes están mal. Y en ese orden, es fácil que sin darte cuenta, te dejes influenciar por estás personas.

“Deberíamos hacer esto o aquello”, “Esto es lo correcto en estos casos”, suelen decir las personas que profesan ser buenas y justas. Pero sabes que hay una brecha entre las palabras y los actos cuando ese “deberíamos” es en realidad un “debes”. Es decir, cuando sus palabras tienen peso en tu conciencia pero no en las de ellos, que parece que ya son perfectos y cumplieron su misión en la Tierra.

Pero nada más lejos de la realidad. Las personas que se dicen y se creen perfectas son las que más lejos están de la bondad, porque no hay luz de Dios en la arrogancia y la altivez. Dios atiende, enseña y se revela en los corazones humildes, no en las palabras de los soberbios.

Ten cuidado de los labios engañosos que te hablan de bondad pero que no compensan cada palabra con actos, porque a menudo estas palabras vienen cargadas de manipulación. Quien es bueno, no necesita demostrarlo porque no quiere convencerte de nada.

La bondad no es un argumento, es una verdad muy especial que algunos siguen para vivir sus vidas más plenas y felices. La bondad no se enseña, nace naturalmente en el corazón cuando nos encontramos expuestos constantemente a la luz, a todo lo bueno lo justo y lo puro.

Entonces, nadie puede enseñarte cómo ser bueno con palabras, sino con actos, y ni siquiera lo hace para aleccionarte. Pues como ya dijimos, la bondad es una decisión de quienes han decidido vivir en luz y no en tinieblas, en paz y no en contienda. Por tanto, no te dejes gobernar por las palabras de quienes dicen pero no hacen el bien. Aprende de las acciones de quienes obran en silencio. No necesitamos grandes oradores, necesitamos gente que haga el bien sin mirar a quien.

Recuperado de: https://www.reflexiones.life/2019/10/11/una-buena-persona-no-dice-que-es-buena-sus-actitudes-lo-demuestran/?fbclid=IwAR2_xPhCt_hKuB5XsozWREFDczye9ysgHNkZ98ntZkUSKvi50hoDwDB1kBE

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