Consejos, estrés, Psicología, Terapia, Terapia Individual

¿Por qué ir al Psicólogo?

La decisión de solicitar ayuda profesional no siempre es fácil, ni se toma de manera rápida, la mayor parte de las veces responde a un proceso por el cual vas tomando conciencia, poco a poco, de que el mero transcurrir de los días no te trae la solución.

Pero, ¿qué razones tendría para ir al psicólogo?


  1. Tener un espacio y un tiempo solo para ti.

    Muchas personas anteponen las necesidades de los demás a las suyas, ya sea porque se trata de sus hijos, los padres o la pareja.

    Sin embargo, relegarse siempre a un segundo plano pasa una gran factura desde el punto de vista emocional que puede generar sentimientos de soledad y vacío, a pesar de que estés rodeado de gente.

    Acudir al psicólogo es una manera para cuidarte y dedicarte atención, es como ir a un spa o darse un masaje, es un mensaje que te envías a través del cual te dices que te preocupas por ti y que eres importante.

    En la consulta tendrás tiempo solo para ti, para hablar de tus problemas, preocupaciones y/o sueños.


  2. Comprender realmente qué te sucede.

    A veces las emociones toman el mando y nos impiden pensar con claridad, nos bloquean o nos impulsan a tomar decisiones que en otros momentos no habríamos siquiera considerado. En esos momentos podemos sentirnos confundidos, perdemos la brújula.

    Un psicólogo puede ayudarte a encontrar el camino y buscar explicaciones a lo que te pasa.

    De hecho, muchas personas se sienten aliviadas automáticamente cuando encuentran una explicación a los síntomas que han venido experimentando, es como si todo cobrara sentido y les resulta más fácil aceptarlo.

    Hablar de tus preocupaciones te ayuda concienciar muchos detalles que habías pasado por alto.

    Hablar clarifica tu mente, te hace dueño de tus sentimientos, te alivia y te permite tomar mejores decisiones.

    En definitiva no saber qué es lo que te sucede es una buena razón para ir al psicólogo.


  3. Ser escuchado sin que te juzguen.

    El psicólogo te escuchará sin realizar juicios de valor, sin aplicar estereotipos ni etiquetas.

    Una sesión de terapia es un espacio en el que puedes hablar de todo sin temor a ser juzgado o criticado.

    De hecho, aunque no somos plenamente conscientes de ello, de vez en cuando necesitamos una dosis de aceptación incondicional que nos permita reequilibrar nuestra autoestima.

    El psicólogo no solo escuchará tus problemas sino que le prestará atención a tu lenguaje extraverbal y a tus emociones, no te examinará para evaluarte en términos de “bueno o malo” sino que intentará comprenderte y explicarte qué es lo que te está pasando para poder ayudarte.


  4. Obtener un punto de vista más global, objetivo y profesional.

    El psicólogo no va a opinar sobre tus valores o experiencias catalogándolas como “justas o erróneas”, tan solo te brindará un punto de vista profesional sobre lo que está sucediendo.

    Te ayudará a buscar una explicación, para que comprendas qué te sucede y puedas encontrar la mejor solución para ti.

    Como este profesional no está involucrado emocionalmente en la situación, podrá brindarte una perspectiva más amplia y objetiva sobre el problema. De esta forma, podrás tomar conciencia de los factores que te impiden avanzar y te hacen sentir mal y modificarlos.


  5. Conocerte mejor y comprender a las personas.

    La psicoterapia no sólo te permitirá conocerte mejor sino que también te ayudará a comprender mejor a las otras personas.

    A medida que profundizas en tus sentimientos, puedes ser más empático con los demás y entender los motivos de sus comportamientos.

    De hecho, cuando tenemos pensamientos negativos y no los procesamos, estos se convierten en una madeja de suposiciones que nos impide ver el mundo tal cual es.

    Cuando logras apartar esas expectativas ilusorias y creencias irreales, no solo te conoces mejor sino que puedes comprender con mayor facilidad las intenciones y motivos de los demás.


  6. Aprender a gestionar tus emociones, pensamientos y comportamientos.

    La Psicología es una ciencia basada en años de experimentación y estudios científicos, con un arsenal de técnicas destinadas a aliviar determinados síntomas o ayudarte a conseguir tus metas.

    Un psicólogo te ayudará a identificar y cambiar los pensamientos disfuncionales que te hacen sentir mal, te enseñará a gestionar mejor tus emociones y a eliminar los hábitos negativos, poniendo en su lugar hábitos más saludables.

    Vale aclarar que el psicólogo no tiene una varita mágica para resolver todos tus problemas, pero te brindará técnicas y estrategias que puedes poner en práctica para que tú mismo puedas solucionar esos conflictos.


  7. Desarrollar habilidades de solución de conflictos.

    Los conflictos forman parte de la vida cotidiana, así como los problemas.

    Por eso, los psicofármacos no son una solución definitiva sino tan solo un parche en una herida que continuará sangrando.

    Al contrario, la psicoterapia te ofrece herramientas útiles que no solo te permitirán resolver los problemas actuales sino también los que puedan aparecer en el futuro.

    La psicoterapia está orientada a desarrollar habilidades que te permita lidiar con el día a día, reconociendo en primer lugar tus emociones y creencias erróneas y, en segundo lugar, reflexionando sobre ellas y cambiándolas.

    Y es que la Psicología no solo tiene un carácter curativo sino también preventivo.


De hecho, no solo se acude al psicólogo cuando te sientes mal y sientes que la situación te desborda.

También es una buena razón para ir al psicólogo cuando deseas tomar una decisión importante en tu vida, para profundizar en tus necesidades y tener una visión más clara de la vida que deseas.

La Psicología también puede ayudarte a darle un vuelco a tu vida, a conseguir tus metas, a mejorar tus relaciones de pareja o simplemente a tener mayor autoestima y confianza en ti mismo.


Finalmente, los 10 problemas más comunes en la actualidad, por los cuales, es altamente recomendable asistir al psicólogo y que se conocen como los “motivos de consulta”.

1. Crisis de ansiedad.
2. Cambios repentinos de humor.
3. Problemas de autoestima.
4. Insatisfacción con el presente (Crisis de Sentido).
5. Actitudes o conductas depresivas.
6. Manejo inadecuado del estrés.
7. Dependencia emocional a personas o actividades.
8. Manejo inadecuado de las pérdidas de seres queridos (Duelo).
9. Afrontamiento inadecuado de enfermedades terminales.
10. Crisis conyugales.


Ir al psicólogo es una excelente idea, incluso cuando ningún trauma del pasado nos acecha cada día. Quizás no creas que tengas problemas suficientes, pero lo cierto es que siempre puedes mejorar como persona gracias a la terapia.

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