Terapia, Terapia Familiar, Terapia Individual

Trastorno Obsesivo Compulsivo en niños y adolescentes

Cada vez con mayor frecuencia niños y adolescentes son diagnosticados del trastorno por lo  que es preciso iniciar cuanto antes el tratamiento para facilitar su vida cotidiana que, en caso contrario, puede volverse muy difícil y estresante:

Por lo general, en la mañana, los pacientes sienten que sus rituales son muy importantes ya que creen que, de no prestarles la debida atención, el resto del día podría ser desastroso.

Por las noches, antes de ir a la cama, también deben cumplir concienzudamente sus rituales llegando incluso a no dormir lo suficiente debido a sus compulsiones, con el consiguiente cansancio y falta de rendimiento al día siguiente.

Problemas escolares:

Empiezan entonces los problemas de atención en la escuela, realización de tareas en casa y en las relaciones escolares con los compañeros, sociales y familiares.

Problemas físicos:

Aparece el estrés, por tener que ocultar sus rituales, la mala nutrición, pérdida de tiempo en obsesiones y compulsiones, problemas de autoestima, etc.

Problemas del control de la rabia:

Puede deberse a que los padres no son capaces de cumplir con las demandas que el trastorno del niño implica. Incluso si éstos establecen límites razonables, los afectados del T.O.C pueden sentirse ansiosos y enfadados.

Además, los niños y adolescentes se ven “diferentes” porque su forma de pensar y comportamientos no son como los de sus amigos y familia, sintiendo vergüenza y generando problemas para mantener el control de su ira.

Problemas de salud mental adicionales:

Los niños y adolescentes con el trastorno del T.O.C suelen padecer otros problemas de salud mental. En ocasiones, estos pueden tratarse con los mismos medicamentos prescritos para tratar el trastorno. Pueden ir desde depresión, tricotilomanía y ansiedad; por otra parte, trastornos como: déficit por atención e hiperactividad, tics y de comportamiento pueden requerir otro tipo de tratamientos incluso los no específicos para el T.O.C.

Tratamiento del TOC para niños y adolescentes

Terapia cognitivo-conductual

Los expertos están de acuerdo en que la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento más adecuado para tratar el T.O.C en los más jóvenes. El trabajo con un terapeuta especializado facilita las habilidades sobre cómo controlar su trastorno. Utilizando la estrategia denominada Exposición con Prevención de Respuesta se inicia el aprendizaje de hacer lo opuesto a lo que el T.O.C les está obligando a hacer, mediante el afrontamiento gradual a sus miedos sin ceder a los rituales (prevención a la respuesta) y mediante el convencimiento de que sus temores no van a hacerse realidad. Por ejemplo, si un adolescente toca repetidamente las mismas cosas en su habilitación para prevenir la mala suerte, aprenderá a salir de su habitación sin tocar nada. Quizá se sentirá temeroso primero pero después de algún tiempo la ansiedad irá disminuyendo y se acostumbrará al hecho de que nada malo sucede

Al principio, la terapia de Exposición con Prevención de Respuesta puede resultar muy complicada y pensar que no se está preparado para llevarla a cabo por lo que es muy importante encontrar un terapeuta especializado y con experiencia. Cuando los adolescentes entienden cómo funciona la exposición y la habituación estarán más predispuestos a tolerar la ansiedad inicial, ya que sabrán que la ansiedad llega a un límite y desciende irremediablemente.

Es preciso que los padres se involucren en el tratamiento de su hijo, siempre bajo la guía del terapeuta.

¿Cuándo debería considerarse la ayuda de una medicación

Los medicamentos sólo deberían considerarse cuando los síntomas del T.O.C adquieren un carácter severo, siendo los antidepresivos (inhibidores de la serotonina) los que ejercen una efectividad mayor.

¿Estos medicamentos “curarán” a mi hijo?

Los medicamentos sólo controlan y reducen síntomas, no “curan” el trastorno. Por lo general, al aplicar el tratamiento adecuado el afectado puede seguir con su vida cotidiana de una forma normal, aunque los síntomas pueden volver si se deja de tomar la medicación.

¿Cuánto tiempo tarda en hacer efecto?

Este tipo de medicamentos suele ser lento y es preciso que se ingieran las dosis recomendadas como mínimo de 10 a 12 semanas. Los estudios han demostrado que la mejoría continuará aproximadamente un año después de iniciado el tratamiento. Al principio, las dosis en niños serán más bajas que para los adolescentes y si tiene dificultad para deglutir pastillas, el especialista puede recomendar la versión líquida del principio activo.

Los factores que pueden orientar sobre la elección o no del medicamento incluyen: respuesta positiva del fármaco en otro miembro de la familia, la presencia de otros trastornos, la posibilidad de efectos secundarios y la disponibilidad del mismo.

Su utilidad está suficientemente probada y la remisión de los síntomas en 1 de cada 5 niños, incrementando el porcentaje en aquellos que siguieron también una terapia cognitivo-conductual es motivo suficiente para intentarlo. En algunos pacientes la medicación no surte efecto, aunque ello no implica que con el cambio a otros fármacos se pueda obtener la ayuda que se persigue

¿Efectos secundarios?

Por supuesto, tomar medicamentos lleva implícito algún efecto secundario y debe valorarse los beneficios que pueden aportar. El médico especializado es quien mejor puede discernir la conveniencia y ventajas de cada uno de ellos.

¿Son permanentes estos efectos secundarios?

Se ha demostrado que estos medicamentos son perfectamente seguros en tratamientos a largo plazo y dichos efectos suelen remitir al parar la medicación, sin hallarse evidencia alguna de producir daños permanentes en el cuerpo.

¿Deberá tomar el niño la medicación para siempre?

Muchos médicos sugieren que el tratamiento para el trastorno del T.O.C debe continuar durante al menos un año, incluso después de que los síntomas hayan desaparecido. Por desgracia, el fármaco no cura el T.O.C y es posible que los síntomas vuelvan a las pocas semanas o meses. Si regresan, la mayoría de los pacientes responden bien después de reiniciar la medicación.

Por supuesto, la combinación de estos fármacos junto con una terapia adecuada, ayudarán en gran manera a resolver los problemas cotidianos de los afectados.

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